El polvillo, un enemigo silencioso

Como todos sabemos, las tareas en nuestros espacios de trabajo se hacen más amenas cuando estamos en un lugar limpio y ordenado. La oficina, por ejemplo, es el lugar en el cual pasamos la mayor parte del día. Es por este motivo que tanto el bienestar como la comodidad en ella se vuelven indispensables para nuestra satisfacción y estado de ánimo.

Pero por supuesto que hay muchas otras razones por las cuales la limpieza y la higiene deben ser tenidas en cuenta en estos espacios. Ellas previenen distintas complicaciones en la salud, como ser problemas de alergias y propagación de virus. Tampoco debemos perder de vista que la falta de higiene en los lugares de trabajo puede afectar aspectos relacionados con la productividad y la motivación. Pongámonos en situación, ¿cómo nos sentiríamos al estar nueve horas diarias sentados en un espacio en el cual hay mal olor? ¿cómo nos sentiríamos si en nuestros espacios de trabajo hay un constante polvillo por el aire? ¿y si los pisos tienen tierra u otro tipo de suciedad? Es claro que estas situaciones atraen nuestra incomodidad y hacen que no podamos focalizarnos en las tareas, sino que estamos pendientes de todo aquello que está siendo desagradable para nuestros sentidos. Por supuesto, la consecuencia directa de esto es la disminución de nuestro rendimiento laboral y, por lo tanto, de nuestra motivación. Los colaboradores no se sentirán cómodos ni satisfechos con la situación y esto puede derivar en otras problemáticas laborales.

Es por todo esto que es sumamente recomendable que toda empresa se comprometa con la limpieza e higiene de los espacios laborales, ya sea contratando personal de maestranza especializado o, directamente, empresas de limpieza. La inversión que se realice en este sentido es altamente redituable entre los trabajadores, ya que es uno de los aspectos más valorados a la hora de calificar una compañía, seguido por la iluminación, el ruido y el espacio.

En esta oportunidad nos gustaría focalizar en el polvo, ese enemigo que se acumula de forma constante en los espacios de trabajos y está presente inminentemente en el aire. A veces, pareciera que es un aspecto que no amerita demasiada atención, pero por ser tan silencioso puede provocar infecciones y/o alergias. Al eliminar ese enemigo podemos crear ambientes saludables y reducir el ausentismo por enfermedades relacionadas a esta problemática. Además, no hay que perder de vista que asegurar y cuidar la salud de los trabajadores es una de las tantas responsabilidades que asumen los empleadores. Por este motivo es que insistimos en desarrollar un plan de limpieza e higiene que cumplan con dichos objetivos.

Para ser un poco más específicos, si un trabajador tiene alergia por el polvo, comenzará a estornudar en los espacios comunes lo cual puede llevar al contagio y la propagación de virus entre sus compañeros. Por otro lado, y no menos importante, la acumulación de polvo puede dañar los equipos electrónicos y las herramientas de trabajo afectando así el tiempo de vida útil de cada uno. Entonces, la higiene tiene que ser de forma global y en todos los espacios, no es suficiente con encargarse de solo algunos lugares. Además, puede ser útil instruir a los colaboradores en estas cuestiones para que entre todos logren la limpieza adecuada.

En este sentido le recomendamos la utilización de alfombras en los distintos accesos y de alto tránsito de personas. ProHygiene cuenta con alfombras que retienen el 80% del polvillo y suciedad que traemos en nuestros zapatos. Además, para la limpieza de los pisos, le ofrecemos unas mopas -limpiadoras planas- que cuentan con un producto que atrae el polvo sin que se disperse por el aire. Y, a su vez, deja sus pisos brillosos por mucho más tiempo. Por esto, le ofrecemos nuestro Sistema de Control de Polvo y Suciedad para que pueda afrontar a este enemigo silencioso pero tan presente.

¡No dude en consultarnos, tenemos una solución integral y de calidad para brindarle!